Estoy atravesando una crisis institucional de mi misma persona en este mismo momento. Después de cinco meses (5 meses ya, Dior mío, estoy como los abuelos viendo el tiempo pasar a toda hostia e intentando aferrarme a las semanas con uñas y dientes), todavía no hemos acabado el temario entero de la oposición. Y no, no creais que vamos lentos, que hoy, es decir, en las 36h que van desde que salí anoche de la academia y hasta que vuelva a entrar mañana tengo que estudiar 220 artículos de tres leyes distintas. El caos.
En vez de ir avanzando me veo cada vez más liado y más confuso. Y es lo peor para estudiar una puta oposición. Perder la fé. Pensar que no avanzas. Que no estás llegando a ninguna parte. Te sientas y te pones a mirar la vida pasar por la ventana mientras tú estás estancado en un suplicio que probablemente no te lleve a ninguna parte. No sé si es el momento de buscar algunas alternativas o definitivamente pegarme fuego a lo bonzo utilizando legislación como combustible. Qué dia más malo llevo, hombreya!
Que Murcia era una ciudad abierta ya lo sabíamos, pero que por fín vaya a dedicar nada más y nada menos que cuatro días a la celebración del orgullo gay de éste año, nos llena de eso, Orgullo. Aquí podeis leer la noticia aparecida en La Verdad, dónde informan bastante ampliamente del evento: del dónde y el cómo, porque del porqué es precisamente de lo que quiero hablar yo hoy.
Para empezar a entender la cosa no teneis más que dedicar un minuto de vuestro tiempo a leer los comentarios que provoca la noticia en las gentes de buena voluntad de nuestra ciudad. Ya va por 103 comentarios, algunos normales, la mayoría me pone los pelos como escarpias. Me sigue dando miedo. Ese rencor, ese odio africano, ese invocar a Dios y a proteger a los niños...
Me resulta dificilísimo de entender. ¿De verdad resulta tan complicado de entender? ¿Es tan incomprensible que queramos celebrar que cada día que pasa somos y podemos ser más visibles? ¿El que estemos orgullosos de ello?
Llegar aquí no ha sido nada fácil. Algunos no hemos hecho casi nada. Es más, pensándolo bien hemos sido bastante cobardes. Nos ha costado sangre sudor y lágrimas salir del armario. Lágrimas sobre todo. El que más y el que menos tiene decenas de historias que contar. Historias tristes, de noches interminables sin dormir buscando una solución, intentando encontrar la razón por la que éramos diferentes, por la que éramos peores, la razón por la que se nos había arruinado la vida. Por la que las cosas más sencillas del mundo se nos negaban. Para muchos fué un sufrimiento casi interminable. Tienes tan interiorizados los estereotipos, los prejuicios, el odio. A muchos nos ha costado horrores dejar de odiarnos a nosotros mismos.
A lo mejor aún no lo hemos conseguido del todo.
Cuando por fín pones el pie en pared y te plantas. Te quitas la careta. Ese día sientes que empiezas a vivir. A vivir como quieres. Tienes que aprender, sí. Aprender a amar (muchos hemos tenido nuestro primer amor ya de adultos) , aprender a dar un beso por la calle sin ponerte nervioso ni mirar a los lados. A apoyar la cabeza en el cine en su hombro sin sentir que todos te miran. A caminar abrazados por la noche, sin mirar atrás por si alguien puede venir por detrás. A no ver un skinhead en cada boca de metro...
Nos queda un larguísimo camino, los comentarios son la mejor prueba. Seguimos siendo sospechosos de ¿vicio? ¿de verdad?
Estoy muy orgulloso de quien soy. Pero más orgulloso todavía de mis amigos. De los más jóvenes que han tenido la suerte de tenerlo un poquito más fácil, y que cada día me demuestran lo natural que puede ser todo.... De algunos más mayores, que lo han tenido jodidamente dificil, y que a base de honradez, sinceridad y lealtad han conseguido componer los pedazos en los que se había destrozado su vida por culpa de la maldita oscuridad.... Orgulloso de los que como yo fuímos cobardes, y orgulloso de los que fueron valientes y nos ayudaron...Orgulloso de todos y cada uno de los que salgamos ese día a celebrarnos, a querernos, a enseñarnos...
Después de cuatro años con un blog, la sensación de que ya has escrito sobre todo es abrumadora, pero en el fondo crees que es eso, solamente una sensación, que lo que pasa es que atraviesas un periodo de bloqueo y que éste se va a pasar pronto, que sólo es una mala racha. Pero sin embargo, cuándo lo comentas y siempre hay un voluntario que te propone algún tema, te das cuenta de que es cierto, de que ya has escrito sobre todo lo divino y lo humano y que vas a tener que repetirte. Si es que puedes.
Ayer me propusieron encarecidamente que escribiera sobre cómo debería ser mi novio ideal.
Por supuesto ya estaba hecho, sólo tenía que buscarlo, y efectivamente estaba aquí. Y no creo que ahora lo vaya a decir mejor.
Parece que siempre andamos igual. Que siempre es lo mismo. La eterna dicotomía entre si se está mejor sólo o mejor acompañado. La eterna duda entre si es tan divertido el salir y entrar y ligar y fo**** o si todo hay que cambiarlo por la compañía. Por "ese" que tiene que llegar. Por coger una silla y sentar la cabeza.
¿Se puede volver atrás? ¿Se puede llegar a un punto de cinismo tal que ya no te creas a nadie ni a nada? ¿Es posible, de verdad, volver a caer uno en un enamoramiento ciego, de los de mariposas en el estómago?
Estoy instalado en la incredulidad, pero tambien en la indefinición. Estaría encantado de que apareciera el príncipe azul, pero ya no le espero. No existe. Yo tampoco lo soy. Si tuviera que venderme seguramente me haría una rebaja. No soy ninguna ganga. Ya me he quedado así. Mis tendencias, mis aficiones, mi diversión, ya no incluyen una media naranja. Las renuncias que hubiera podido cometer con anterioridad para aportar estabilidad y felicidad a la otra mitad ya no me interesan. No quiero cambiar.